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La cinta del elefante: el arte de enfrentar una crisis

A simple vista podrías pensar que tu no tienes nada en común con un elefante, pero hoy quiero desafiarte para que pienses en qué te le pareces y lo que es todavía más importante, qué podrías aprender de este impresionante animal. Te lanzo formalmente la pregunta, ¿sabes si tienes características semejantes a las de los elefantes? Puedo estar casi segura que tu respuesta será no, porque eso mismo pensaba yo, pero me sorprendí cuando abrí un poco mi mente para ver más allá del lente evidente al que tan acostumbrados estamos a mirar. Fue entonces cuando descubrí algunas semejanzas con los elefantes que me hizo reflexionar y sobre todo que me llevó a tomar acción en cuanto a mi manera de asumir algunos retos en la vida. Los elefantes al igual que nosotros los seres humanos somos “fácilmente domesticables”. Mi propuesta de hoy es que me acompañes hasta el final en esta introspección, porque quién sabe, a lo mejor tu también podrías al igual que yo, decir basta al dominio que los momentos de adversidad quieren hacer sobre nosotros y quizás quieras acompañarme a ver los tiempos de amenaza con ojos de aprendiz en el arte de vivir 

Creo que de los elefantes podemos aprender muchas cosas, pero particularmente hoy quiero poner sobre la mesa estas preguntas: ¿cómo te enfrentas a las crisis? ¿Te dominan o las dominas

Visión: Las crisis, las crisis parecen abundar por todos lados, no tienen restricción geográfica, de género, económica o de edad. No, nada las limita, ellas están presentes como una constante en la vida de muchos, por no decir que en la de todos. Es que con tan solo el hecho de nacer ya estamos frente a una crisis, ni qué se diga de enfrentar cada día nuevos retos, luchar contra las dudas de lo que todavía no conocemos, o salirnos de nuestra zona de confort, todo esto implica crisis. Las crisis no son malas, son parte natural del desarrollo, crecimiento y madurez, lo malo es no saber cómo lidiar con ellas. Lamentablemente esto nadie nos lo enseña y por eso vivimos rendidos bajo su dominio. El miedo y el dolor nos oprimen y paralizan, nos nublan la visión y nos domestican. En tiempos de cambio en los que estamos expuestos al miedo o al dolor nos convertimos en presa fácil de la crisis porque no nos gusta enfrentarnos a la incertidumbre. Y yo me he preguntado, ¿cómo es posible que teniendo los seres humanos un cerebro tan desarrollado, habiendo sido capaces de crear tantas y tantas cosas que nos hacen la vida más fácil, las crisis nos puedan vencer? Creo que la respuesta está en que nos dejamos apantallar por lo que no somos capaces de ver con claridad. El miedo nos impide tener una visión adelantada de lo que viene con el cambio y nos imposibilita prever los ajustes que necesitamos hacer. Por esto, cualquier cosa que se mueva muy rápido, que nos produzca inseguridad y que no podamos reconocer, será para nosotros un peligro eminente al que no sabemos cómo responder.

Juntos somos más fuertes: En este punto de mi observación es cuando los elefantes entran en acción. ¿Sabías que el elefante es el mamífero terrestre con el cerebro más grande en la actualidad? Es considerado uno de los animales más inteligentes y fuertes que existen. Los elefantes al igual que los humanos sobresalen de su entorno por su inteligencia, pero ambos, hombres y elefantes, no son muy buenos en defender su libertad en el momento de una crisis. Entonces, ¿para qué nos sirve esa inteligencia, si no podemos defendernos ante el peligro? Bueno, algunos expertos en el tema aseguran que los elefantes tienen comportamientos similares a los humanos sobre todo a nivel social y todo esto gracias a su inteligencia. Los elefantes son compasivos, altruistas, guardan el duelo cuando un miembro de su manada muere, acompañan a los suyos en la enfermedad o en el momento de la muerte, disfrutan el juego, adoptan otras crías, usan herramientas para ayudarse en sus tareas, son capaces de reconocer su imagen. Muy similar a nosotros, ¿verdad? Precisamente en su comportamiento social está una de sus fortalezas. Los elefantes al igual que los humanos logran superar las crisis juntos, el trabajo en equipo, en el amor de su manada, familia o grupo de apoyo. Nos unimos para ayudar a los otros. Levantarnos mutuamente es fundamental para superar la crisis.  

Domesticación: ¿Sabías que no hace falta mucha fuerza para domar un elefante? Vale más maña que fuerza, es un dicho muy conocido que aplica perfecto cuando de domesticar un elefante se trata. Los domadores de elefantes no necesitan grandes cadenas, basta con que el elefante sienta cierta incomodidad en sus patas por algunos días para hacerlo pensar que de allí no se puede mover. El elefante cae rendido ante esa “inmovilidad” que fácilmente podría vencer por su tamaño y gran fuerza, pero no, la domesticación se dio primero en su mente. Pocos días después el domador puede quitar las débiles cadenas que paralizaban al elefante y él seguirá sin moverse en el mismo lugar. Pero el elefante es muy similar a nosotros, fácilmente nos paralizamos por situaciones que inclusive sin mucho esfuerzo podríamos superar. ¿Cómo te comportas frente a una crisis?, te paralizas y te dejas vencer, o usas tu inteligencia para darte cuenta que la salida es más fácil de lo que pensabas. Yo se que hay crisis de crisis, unas más complicadas que otras, pero te aseguro que para todas hay una salida. No te dejes aplastar por lo grande que se ven tus problemas, para cada uno hay una solución. No te dejes domesticar por tus dificultades, porque una vez que lo permites les cedes terreno y la siguiente vez te vencerán con mayor facilidad. Entonces, aunque tus problemas te incomodan así como las cadenas en las patas del elefante, se tú más incómodo para ellos, no te paralices, muévete y no te dejes encadenar. Conviértete en un astuto, inteligente y fuerte domador de tus adversidades. 

Muchas situaciones difíciles tienen a las personas sumergidas en estados de desesperación. Por todos lados escuchamos malas noticias que amenazan con quitarnos la esperanza, por eso es necesario que recordemos que no podemos dejarnos esclavizar por ninguna cosa que nos quite la paz y nos impida vivir con significado y propósito. Dios te dio inteligencia, el cerebro más grande y desarrollado que encontrarás entre todos los animales, te dio la capacidad de conectarte con otros, lo que te hace tener empatía, compasión y reunirte con otros para ayudarse mutuamente, pero también te dio la destreza para dominar sobre tus problemas. Tus batallas se ganan primero en tu mente. Como si todo esto fuera poco, Dios se aseguró que supieras que Él está contigo todos los días de tu vida, ¡Él nunca te va a dejar! Así que, yo te invito a que no te dejes abrumar por nada, muchas cosas pueden gritar muy fuerte para asustarte y hacerte creer que no puedes, pero si miras con atención, te darás cuenta que son tan pequeñas e inofensivas para ti, que fácilmente las podrías destruir. Las cadenas que el domador pone en las patas del elefante, resultan como cintas que no significan ningún desafío para él, pero recuérdalo todas las batallas se ganan primero en tu mente. Si estás pasando por tiempos de cambio, de dudas y miedo de lo que vendrá, afina tu visión, prevé y espera el futuro con el entusiasmo, la alegría y agradecimiento con el que observas el inmenso mar. ¡Se acercan buenos tiempos, pero debes creer, esforzarte y trabajar para que así sea!

No te dejes domesticar, tú eres el domador de tus problemas. Eres libre, ¡no permitas que las crisis te dominen! 

¡Rompe la cinta que te quiere domesticar!

Por Kenia Salas

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