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El otro lado de las cosas

La vida es una caja de sorpresas, un día podemos tener todo bajo control, estar tranquilos y en paz y al siguiente día con una sola llamada, la vida se nos puede voltear patas pa’ arriba. Es así, no podemos hacer nada al respecto más que prever, ser diligentes en hacer bien la parte que nos corresponde y prepararnos tanto para los tiempos de crisis como para los de bonanza y éxito. Ambos extremos, las tristezas o las alegrías podrían desbalancearnos, enceguecernos parcial o totalmente, empujarnos a tomar malas decisiones y hacernos rodear e influenciarnos por malas compañías. Ser capaces de poder ver con claridad y objetividad los tiempos con que la vida nos va sorprendiendo, nos prepara para reaccionar de tal manera que siempre podamos sacar lo mejor de cada situación y no dejarnos vencer.

¿Te ha pasado que de repente sientes que todo se puso cuesta arriba o por el contrario, de un día para otro pareciera que el sol decidió brillar con más fuerza y esplendor solo para ti? Estoy segura que todos hemos vivido este tipo de situaciones en algún momento de la vida, incluso podría ser que hoy estés experimentado un tiempo así en el que te sientes rendido en el piso o arriba en la cima de la montaña donde de seguro recibirás los dulces beneficios de la victoria. Sin importar donde te encuentres hoy, quiero recordarte que la realidad es mucho más de lo que puedes ver con tus ojos. La dificultad a la que hoy te enfrentas o la alegría que experimentas es más interesante y compleja de lo que imaginas, ser conscientes de esto y hacer un esfuerzo para poder adiestrarte en el arte de ver el lado que no se ve de cada cosa, te permite ser más prudente, sabio, empático, tolerante, positivo y resiliente. 

De seguro has escuchado frases como: “la otra cara de la moneda”, “el lado oscuro de la luna” o incluso “el lado oscuro del corazón”, pero hoy quiero hablarte de «el otro lado de las cosas. ¿Cuáles cosas?, bueno las cosas cotidianas de la vida, esas a las que todos nos enfrentamos solo por el hecho de estar vivos, esas que parecen pequeñas e insignificantes pero a la larga son las que van tejiendo y conformando la estructura principal de lo que somos según la perspectiva que tengamos de la vida. Estar vivo te expone al aprendizaje, al crecimiento, a la madurez, y todo eso en conjunto se llama proceso. Los procesos son necesarios si quieres avanzar, si no te quieres quedar atascado viendo pasar a otros tomándose el riesgo de vivir de verdad. Y es que precisamente ese es el punto, para vivir de verdad, necesitas conocer el otro lado de las cosas, si desconoces que todo lo que vives o experimentas tiene un lado que es oculto para ti, que incluso nunca llegarás a conocer en su totalidad no solo las situaciones sino también a las personas con las que te relacionas, entonces vivirás limitado creyendo que lo que ves es todo lo que hay.

Hay mucho más de lo ves, hay un mundo por explorar, hay un mar de situaciones que conquistar, hay una montaña de sentimientos y emociones que administrar, porque sin duda lo que hoy puedes ver es solo una parte de lo que en realidad es. ¿Esto qué quiere decir?, quiere decir que aunque creas que esa situación difícil te llevó al fracaso, puede que no estés viendo la gran oportunidad de éxito que se encuentra en el otro lado de ese aparente fracaso. Significa que aunque hoy sientes que te comes al mundo a mordiscos, puede ser que no estés viendo que el orgullo y la soberbia se te están subiendo a la cabeza, mientras maltratas a los que vienen detrás de ti. Significa que detrás de la dura coraza en la que se esconde alguien que conoces tal vez se encuentra la persona más sensible y amorosa que jamás hayas conocido y que quizás detrás de esa persona encantadora que te endulza el oído con sus palabras puede haber alguien que está deseando verte mal. 

Conocer y estar conscientes del poder que tiene no solo ver, sino también entender e interpretar el otro lado de las situaciones, te ayuda a vivir lleno de esperanza y libre de prejuicios. Una vez que logres ver el otro lado nunca volverás a ver el fracaso como fracaso, sino como oportunidades, el éxito lo recibirás con agradecimiento y humildad y podrás hacer mejores y más profundas conexiones con las personas que te rodean. Ya no te echarás a morir por las crisis de la vida, sino más bien tratarás de darles la vuelta para ver la bendición que está detrás de ellas. No etiquetarás a las personas por lo que aparentan sino que tratarás de verlas con el corazón, serás capaz de ponerte en sus zapatos con mayor facilidad, así elevarás tu nivel de tolerancia y empatía. En otras palabras, ver el otro lado de las cosas es una buena práctica porque no solo te convertirá en un mejor ser humano, más conectado con todos los que te relacionas, sino que te hará más fuerte y con una mayor capacidad de afrontar la adversidad.

El mundo, la vida, las personas, las circunstancias no son lo que ves de ellas, tienen otro lado, un lado mejor, más interesante, desafiante, pero sobre todo un lado que te ubica, te da balance, te impulsa y que si lo dejas de toma de la mano para enseñarte cómo es que se vive de verdad, con esperanza y alegría. Pasa, todo pasa, lo que permanece en nosotros es la huella de eso que pasó. Haz que esa huella sea parte de un proceso asombroso de transformación y mejora continua en tu vida y no el ancla que te dejó inmovilizado en la desesperación o la soberbia.

Sigue, sin importar lo difícil de la situación, avanza aunque todo se ponga patas pa’ arriba, no pisotees a nadie cuando estás en la montaña del éxito y honra y valora a los que te acompañan en tu camino en las buenas y no tan buenas. Todo esto lo lograrás solo cuando seas capaz de ver, admirar y comprender, el otro lado de las cosas.

Te invito a descubrir el otro lado de las cosas, ¡nunca volverás a ser igual!

Por Kenia Salas

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