autoconocimiento, autoestima, crecimiento, significado, simplicidad, valentía, vulnerabilidad

Memorias para resetear

Mi cuerpo tiene memoria, no hablo sólo de lo que mi mente puede recordar, sino también de lo que mi alma ha almacenado a lo largo de los años producto de tantas vivencias y experiencias. Memorias que de una u otra forma le pasan la factura a mi cuerpo y a mis emociones, limitando mi presente, nublando mi pasado y atemorizándome por un futuro que ni siquiera le he dado el chance de asomarse y sin pensarlo dos veces me ido contra él juzgándolo y temiéndole.  

Cada año, a inicios de año me pasa lo mismo. Los primeros días del año no son muy fáciles para mí. Me cuesta arrancar el año, pero no por los días libres o más tranquilos de trabajo de fin de año, sino por un montón de sentimientos encontrados con los que tengo que lidiar. Cada año es el mismo cuento, la misma historia y hasta hace poco descubrí que las mismas memorias y precisamente por este descubrimiento es que escribo esto hoy aquí. Quizás yo no sea la única que pase por este tiempo tan molesto y tan incierto, quizás te identifiques conmigo y de algo te sirva mis reflexiones al respecto. 

Yo sé, cada inicio de año es una nueva oportunidad para plantearte nuevas cosas, metas personales, profesionales, laborales y todo lo que te podás imaginar o querer, sin embargo, por alguna razón, una vez inicia el año nuevo, algo te detiene, te frena y no te deja avanzar. No hablo de falta de planificación, de estrategia y de todas esas cosas que se aprenden y que podés implementar en cualquier momento. Me refiero a algo más profundo, algo que nos marca y nos deja una huella estampada, hablo del miedo y las memorias del alma. Pude ponerlo con palabras hasta hace poco, porque por más que trataba de explicarme lo que me pasaba no encontraba las palabras que resolvieran el misterio. 

Hoy sigo elaborando mis pensamientos y reflexiones al respecto, pero como sé que muchos pueden estar como yo, te voy compartiendo lo que he ido descubriendo aún mientras sigo trabajando en ello. Saben que me gusta mostrarme humana, real y transparente, porque en este camino que nos ha tocado vivir, nadie es más que el otro, todos vamos aprendiendo. Iniciamos el año con ganas, con grandes expectativas de muchas cosas buenas que hemos planeado y eso está muy bien, pero de repente llega la duda, el miedo y las creencias que te limitan a ir con todo por eso que deseas. Y así, de pronto te invade el desánimo, desentonando por cierto, con lo que vemos y leemos por todos lados en redes sociales y nos ponemos mal, porque no encajamos, porque pareciera que somos los únicos que nos sentimos así, mientras todos los demás viven “triunfantes” sus vidas sin miedo a nada. 

Pues no, la verdad es que como seres humanos vulnerables, todos pasamos por miedos, todos necesitamos trabajar nuestras creencias limitantes, sanar heridas y creernos merecedores de que cosas buenas nos sucedan. Pero, ¿por qué nos ponemos mal?, ¿Por qué nos cuesta arrancar? Aquí está lo que ahora puedo poner en palabras para que vos también pensés en esto si es que sentís que esto te puede ayudar. Luego profundizaré en cada parte pero por ahora lo dejaré hasta aquí.

He llegado a la conclusión por el momento, que nos ponemos mal por 3 razones, una de ellas o todas juntas, no importa, da lo mismo, porque igual implica una concientización de nuestra parte y un trabajo sincero y honesto con nosotros mismos. 

  • Fijación por el pasado: tal vez sin quererlo, sin darnos cuenta, vivencias de nuestro pasado nos han dejado tan marcados, tan heridos y eso lo almacenamos como una memoria del alma. Estas heridas normalmente tienen que ver con nuestras heridas de la infancia, otro día hablaremos de ellas. Ese pasado nos deprime y nos hace creer que lo que hemos vivido nos define y no nos deja sentirnos merecedores de cosas buenas.
  • Obsesión por el presente: estamos tan a la defensiva para protegernos, para que no nos vuelvan a hacer mal, que queremos controlarlo todo y saben qué, nos volvemos perfeccionistas. Ilusamente empezamos a creer que si mantenemos todo bajo control, todo nos saldrá bien, pero eso no es verdad porque nada es perfecto en la vida. Así es que el exceso de control nos lleva al estrés y creo que casi todos sabemos como es vivir estresados. 
  • Miedo al futuro: Y cargando una maleta así de pesada de un pasado no resuelto, de un presente controlado, ¿cómo crees que veremos el futuro? Por su puesto, como un monstruo amenazante que puede acabar con nosotros en cualquier momento. El miedo al futuro nos hace vivir en ansiedad, nos roba la paz y la felicidad del presente. Es un ladrón que quiere acabar con nuestra esperanza para que no tengamos sueños y no cumplamos nuestra misión. 

Podría profundizar en cada uno de estos puntos, pero creo que como las vitaminas, es mejor pequeñas dosis para poder ir asimilándolas y para que nos hagan bien. Lo importante hasta aquí, es que si te has estado sintiendo no muy bien, si te sentís que te está costando arrancar el año, si no tenés paz en el presente y el futuro te da más susto que ganas, quizás es hora de descubrir la causa para luego poder con más consciencia y herramientas trabajar por tu bienestar. 

Hay memorias que son buenas y otras que tenemos que trabajar o quién sabe, incluso, hay memorias que debemos resetear. . .

Por Kenia Salas

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